
La visita a las entrañas de la tierra a las minas más antiguas de Europa en Riosa, ha resultado ser una de las actividades más espectaculares que hemos vivido los componentes del Club Bádminton Riosa en estos últimos años.
Incluso para expertos mineros que han bajado hoy a estas minas, como para los que nunca habíamos vivido algo igual.. ha sido algo inolvidable. Disfruten de las fotos... nosotros lo hemos vivido....
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Crónica de la excursión por Ángel Rodríguez:
EXCURSIÓN A LAS ENTRAÑAS DE LA TIERRA CB RIOSA EN LAS MINAS DE RIOSECO
Con la incertidumbre del tiempo, dado que el pronóstico para el día 3 de Abril de 2010, era bastante malo, nos citamos en la plaza del Ayuntamiento de Riosa a las 11, 30 h. de la mañana, a 6 km exáctos del lugar de partida de la excursión a pie, el pueblo de Llamo.
Subimos a dicho pueblo en coches por una carretera bastante pronunciada y a decir verdad muy bacheada.Llegamos a Llamo, pueblo precioso y muy cuidado, allí ya vimos el cartel de poblado de Rioseco pero a decir verdad sobre la ruta… que mejor que nuestro experto compañero y guía conocido popularmente como Norino (Honorino Ruiz) el cual nos guió en todo el recorrido, incluido el interior de las minas.
El poblado de Rioseco, es espectacular con una arquitectura puramente inglesa, actualmente están rehabilitando los 5 edificios que se construyeron 1893 para albergar las oficinas, la casa del ingeniero, las viviendas de mineros, la cuadra y había también un economato, oficinas, cantinas que se derribaron para dar pie a una explanada delante de las viviendas de mineros, un verdadero paraíso arquitectónico a 1000 m de altura y en medio de la Montaña Central Asturiana, en un lugar conocido como El Aramo... Algo que se nos escapa a la imaginación como en 1893 sin caminos, con carros y poco más pudieron llegar a construir semejante belleza. Más arriba del poblado están los lavaderos de la mina a donde se bajaba el mineral por medio de vagonetas y cableado y se fundía en un alto horno.. podría ser considerado éste el horno y chimenea más altitud construida en Asturias?, habría que mirarlo en los libros de la minería asturiana, pero lo que si es verdad que es brutal pensar en como demonios pudieron hacer toda esa industria minera, estamos hablando del año 1893, donde los lugareños iban a la mina con madreñas, subían los materiales en carros tirados por bueyes y burros y donde las temperaturas cuando cae el invierno son extremadamente bajas… Toda una incertidumbre de civilización inglesa en plena montaña asturiana, esto quizá se podría considerar un núcleo inglés-asturiano de la iniciada revolución industrial.
Subiendo desde los lavaderos, ya llevamos caminando cerca de una hora, hay un camino muy empinado y estrecho por donde subían andando mineros, burros, carros y todo lo que era necesario día a día, mes a mes, año tras año, para llegar al primer lugar en donde divisamos unos restos mineros de la época, un mirador singular que antiguamente servía de lanzadera de las vagonetas hasta el lavadero. Allí pudimos descansar un poco ya que tanto los hombres como las mujeres estábamos notando el mal de altura, bueno el cansancio de la empinada subida, aún nos quedaba un buen trecho para llegar a la meta… “esto es peor que subir al Angliru decían algunos”. Fotos por aquí fotos por haya y seguimos subiendo, subimos por prados llenos de agua ya que el deshielo aún se está produciendo en la zona y llegamos al primer asentamiento minero, donde vimos la primera boca de mina y la zona de por donde tiraban de la vagoneta llena de mineral. Seguimos la ascensión con paso ligero ya que el tiempos se nos echaba encima, subimos hasta la segunda boca de mina unos 100 metros más arriba, y allí más de lo mismo una boca de mina parcialmente cerrada con unos troncos mal puestos y pudiendo ver el interior hasta que se hace oscuro todo.
Parece increíble que un Belga llamado Alejandro Van Straalem sobre 1980 pudiese haber llegado hasta aquí, gracias a él como ingeniero minero que era, se pudieron fijar como negocio industrial la compañía “The Aramo Cooper Minas Ltd” en 1987 y crear todo este emporio minero en la zona. Pero nuestro objetivo estaba más arriba aún, a unos 1200 metros de altitud, donde hay un hueco inmenso en la tierra de más de 50 metros de diámetro y cuya entrada quizá una de las mina más prehistóricas de Europa estaba a una altura aproximadamente de 30 metros por debajo de la nivel del terreno desde el cual se divisaba la entrada.
Sobre las 14,30 h. y a la entrada de esta mina, decidimos reponer fuerzas y paramos a comer después de dos horas y media de dura ascensión, al mejor estilo montañero, y contemplamos la impresionante vista que teníamos delante de nosotros… toda la cordillera asturiana del Aramo y parte de los picos de Europa, desde esa altura pudimos divisar con unos buenos prismáticos la grúas del puerto en Gijón que están a más de 38 km de distancia, que decir de Oviedo que lo teníamos prácticamente a los pies, viendo como reseña más destacada el edificio de Calatrava distinguido desde la distancia sin prismáticos dado su blanco nuclear que brillaba desde la lejanía. Pero nuestro principal y brutal atractivo a parte de las minas es el paisaje que nos rodea, con una vegetación autóctona espectacular, con plantas resplandeciendo, su color aún sin brotar del todo. Durante la comida el grupo vivió momentos de gloria contando las anécdotas de la subida, como la ayuda prestada por Miguel a Cristina en un repecho lleno de piedras donde casi se cae, y más que ayudarla lo que hizo fue ponerla en un gran aprieto.
Llegó el gran momento la bajada, bastante peligrosa, al centro de la tierra.. una bajada de unos 30 metros pero muy pronunciada. Allí en la boca de la mina nos reunimos la expedición que entraba en la misma, no todos ya que algunos de los excursionistas decidieron no entrar por lo peligroso del terreno. Dentro, algo maravilloso, algo espectacular, pisando la historia de la minería asturiana, encontramos después de patear y gatear e incluso arrastrarnos entre rocas, una vagoneta como si nos estuviera esperando para llevarnos al interior fue algo emocionante, ya que quien iba a pensar que aún quedaran vestigios de dicha industrialización minera a 1200 metros de altura y en un "furaco" a unos 50 metros de su entrada. Nos metimos por galerías prácticamente en ruinas y vimos piedras con un color azul y verde espectacular de donde se extraía el cobre, algo que para todos los componentes del grupo, mineros prejubilados, excepto un servidor y Blanca la única mujer que bajó a esta galería, fue algo increíble dando pie a recordar viejos momentos vividos en su trabajo y a sacar sus conocimientos mineros indicando continuamente lo que era una y otra cosa de las que íbamos encontrando, impresionante.
Llegó el momento de la vuelta a la boca de la mina, allí nos esperaban los demás compañeros, les contamos lo increíble de la mina, con fotos como fiel reflejo de lo vivido. Pero la sorpresa nos la dio Norino al indicarnos que aún había otra mina más antigua unos 100 metros más a la derecha y allí nos dirigimos, aún a sabiendas de que el temporal se estaba acercando. Después de un sol increíble en toda la ascensión, el tiempo empezaba a cambiar con grandes nubarrones que aparecían por el nordeste de la ladera. Entramos en la segunda mina, quedando fuera algunas personas, bajar a esta mina fue muchísimo más complicado, ya que prácticamente hubo que ir arrastras entre rocas durante unos metros y luego saltar unos desniveles por los que bajaban los mineros para incorporarse a las galerías. Allí pudimos ver más de lo mismo, vagonetas abandonadas, galerías inundadas, bajadas de madera por donde se deslizaba el mineral, agujeros en las rocas de los barrenistas de la época y un montón de mineral de cobre.
Una vez finalizada la visita subimos y nos dimos cuenta de que el tiempo se había puesto muy feo, con granizada y nieve incluido, aunque solo duró unos minutos ya que luego en el descenso no llovió prácticamente nada y pudimos contemplar una puesta de arco iris preciosa, sacando unas fotos espectaculares de la misma. Llegamos al pueblo del Llamo sobre las 17 h., después de reponer bebida en la cueva por donde sale el agua procedente de Quirós y que va dirección a Oviedo, un bonito lugar en medio de un bosque rocoso y arbolado.
En el pueblo del Llamo tuvimos la ocasión de conocer a Cesar un lugareño que trabajó en las minas durante los dos últimos años de actividad allá a finales de los años 50, que fue cuando cesaron su producción. Nos contó con detalles todas las peripecias vividas en estas minas, el duro trabajo realizado, la vida que había en el poblado de Rioseco, todo un honor para un final de travesía. Se me olvidaba Cesar pidió que le enviáramos una "semeya" para poderse ver "la rueda", toda una reliquia.
Ángel Rodríguez Arias





